Con garra y orgullo sacó la SD Huesca frente al Deportivo de la Coruña, insuficiente en lo clasificatorio, pero importante en lo moral. Porque los azulgranas, luciendo esta vez el diseño especial con motivo de la jornada retro, firmaron un partido muy completo frente a su afición, y aunque los gallegos lograron adelantarse, tirando de su innegable claridad, El Alcoraz no rebló hasta encontrar el empate.
Con un rival de tanta entidad como la necesidad de los de Oltra de sumar, la estadística se reveló muy igualada desde los primeros compases. Mucho más de lo que invitaba a pensar la clasificación y la dinámica de ambos conjuntos, pues el Dépor, con Antonio Hidalgo al frente, y dos exazulgranas como Miguel Loureiro y Álvaro Fernández en sus filas, aspiraban al liderato.
Pese a ello, se cerraba la primera parte casi con Dani Jiménez inédito y con los azulgranas creciendo con el paso de los minutos, aunque sin crear un peligro claro. Un disparo de Enol desde la frontal, y otro de Dani Luna, suponían las acciones con mayor.
El inevitable desgaste de la primera parte dio paso a una segunda con un Depor más activo, especialmente tras sus primeros cambios. Michael y Carrillo fueron las primeras sustituciones azulgranas, en busca de algo de oxígeno cuando más sufría su equipo.
Una prodigiosa mano de Dani Jiménez enviando a córner un remate de Nsongo mantenía a su equipo en partido a veinte del final. Pero casi a continuación, se convertía en imparable el disparo de Luismi, que suponía el 0-1.
Duro mazazo para los de Oltra, que habían peleado con uñas y dientes. Pero esta vez, el conjunto azulgranas encontró la fuerza para rehacerse y mirar a la portería de Álvaro Fernández. Una falta directa de Jordi Martín que se fue alta y un disparo de Liberto fueron avisos para el empate, para el que hubo que esperar al descuento.
Fue en el 91, cuando Carrillo se anticipaba en el segundo palo para enviar a la red un centro desde la derecha. Y lejos de acabar el partido en ese empate que no contentaba a ninguno de los dos equipos, pues ambos pudieron romperlo. Iñigo Piña se encontraba en la madera, y en la siguiente acción era Yeremay. Jorge Pulido veía la roja directa cuando se cumplía el añadido, y allí ya sí moría el partido con un 1-1 y aplausos en El Alcoraz.