La SD Huesca, fiel a su lema, tiraba de casta para empatar ante el Real Sporting (1-1). Los oscenses no se dejaban impresionar por un campo de Primera, con gran ambiente en la grada, y lograban igualar un marcador que habían inaugurado los locales con un gol de Carmona y que, incluso, podrían haber superado por las ocasiones que generaban, especialmente, en la recta final. Un buen punto que demuestra que el equipo sigue con confianza y que tiene fútbol para mantenerse fuerte en el campeonato.
Rubi recuperaba el once que tan buen resultado dio en Almería pero los oscenses no terminaban de encontrarse cómodos en el césped de El Molinón. En la primera parte, el Sporting apretó y se volcó en el área de Remiro que, de nuevo, volvió a cuajar grandes intervenciones. La sólida defensa evitó que los asturianos se pusieran por delante y el descanso llegaba con 0-0 en el marcador.
Al poco de iniciarse la segunda parte marcaba el Sporting con un gol de falta directa de Carmona que ponía las cosas cuesta arriba. Pero la capacidad de superación de los oscenses está clara, el equipo no se vino abajo y, tras una gran acción de Vadillo, llegó el penalti que transformó Melero poniendo el empate en el 61'.
El partido cambiaba a partir de entonces, el Huesca seguía atacando teniendo ocasiones claras en las botas de Cucho o de Gallar, que pudieron haber hecho el segundo. Los oscenses demostraban valentía y garra en un estadio mítico como El Molinón y ante un rival duro y complicado.
El técnico refrescó el equipo con Chimy Ávila, Ferreiro y Luso y se notó. El final fue claro para un Huesca, volcado en el área de Mariño, y que estuvo muy cerca de ganar. Se supo jugar los instantes finales y se mantuvo el empate, un premio al esfuerzo realizado en una semana difícil.
Ahora toca descansar y, a partir del martes, preparar el choque ante el Cádiz del sábado que viene, a las 16:00 horas, en el Alcoraz.