Le dedicó la SD Huesca al gravente lesionado Diego Aznar un punto de garra y de sacrificio. De creer. De reaccionar a un partido que se puso muy complicado para los de Guilló, cuando al descanso, un Andorra superior se iba 0-2 al vestuario. Pero el 'No Reblar' volvió a encarnarse en la plantilla azulgrana, para con los goles de Pulido y Sielva, firmar el empate.
Un duro guión para los intereses de los azulgranas parecía empezarse a escribir ya desde los primeros minutos, cuando, en el arranque, el Andorra llegó con peligro al área de Dani Jiménez. A la SD Huesca le costaba encontrarse de nuevo cómodo en su hogar, después de dos duros desplazamientos, y los visitantes lo aprovecharon. Primero Kim en el 29, y Villahermosa apenas seis después, pusieron la tarde cuesta arriba en El Alcoraz.
Con el 0-2 en el marcador, tocaba tirar de épica, y la plantilla de la SD Huesca regresó al terreno de juego para, a base de orgullo, ir ganando metros. Así, Kortajarena, Sergi Enrich y después Luna estuvieron a punto de lograr el tanto, cimentando la reacción y encendiendo a la afición azulgrana, que creía en ella.
Y así, guiados por el pundonor y el espíritu del no reblar, Pulido acortó distancias en el 77 de cabeza. A partir de allí, el equipo se volcó en buscar el empate, acomodándose en área rival, provocando que en el 88 un derribo de Dani Luna fuera castigado como penalti. Óscar Sielva no falló, y puso la emoción para un eterno descuento.
Y aunque los azulgranas volvieron a invocar a la magia de su estadio, jugando los nueve de añadido en el campo del Andorra, pero finalmente el reparto de puntos se convirtió en definitivo.