Duro revés para la ilusión azulgrana, que chocó fuertemente contra el Granada en su estadio. Un contundente 4-2 reflejaba el luminoso de Los Cármenes al finalizar el encuentro, matando la ilusión de los azulgranas de acercarse a la luz en su visita a terreno andaluz, con el apoyo del centenar de aficionados desplazados.
El primer zarpazo fue local, y se reveló prácticamente mortal, al desencadenar un auténtico tsunami para los intereses azulgranas. Primero, Pablo Sáenz culminaba en disparo cruzado una transición, y decantaba unos primeros minutos igualados, en el que ambos equipos se alternaban la posesión, y las escasas llegadas al área rival. Apenas tres minutos después, de nuevo Sáenz, remataba en el segundo palo un balón desde la izquierda. Con el Huesca visiblemente herido, Arnáiz hacía el tercero en disparo cruzado, apenas cumpliéndose la media hora de juego.
Doloroso resultado para un equipo con la moral visiblemente afectada en las últimas jornadas, pero que aún así quiso levantarse. Y así, en el 38, Sergi Enrich acortó distancias. Gesto de rabia del delantero, que rápido cogía el balón de la red, buscando la reacción necesaria, todavía con mucho tiempo por descontar. De hecho, tuvo el equipo varias llegadas muy claras antes del descanso, aunque no encontró portería para mover el 3-1 con el que se finalizó el primer acto.
Pero no lograron alargar esa inercia tras el paso por vestuarios. Y Oltra hizo un doble cambio, con la salida de Enol y Liberto. No logró el objetivo deseado, y el Granada hizo el cuarto en el 64.
Con un Granada cómodo en bloque bajo, sostenido en un marcador tan favorable, Liberto encontró el hueco para acortar distancias y hacer el segundo a un cuarto de hora para el final.
Cantero sustituyó a Seo y minutos después fue el turno de Ro y Luna, pero no lograron mover el marcador del 4-2 final.