Empezó la tarde con sol radiante y acabó en tormenta. En la metáfora más fiel a lo que vivió la SD Huesca en El Sardinero. Los azulgranas protagonizaron una primera parte excelente, adelantándose y aguantando como titanes, pero un mal arranque de la segunda les arrebató las opciones de sumar, al darle los locales la vuelta al marcador. La más que rigurosa expulsión de Jesús Álvarez en el tramo final, cuando la SD Huesca volvía a meterse en partido, fue ya el chaparrón definitivo.
Con la motivación de que una victoria les permitiría salir de los puestos de descenso llegó la SD Huesca a El Sardinero. Un aliciente que tardó cinco minutos en verse reflejado en el marcador. Fue en un córner que sirvió Dani Luna al primer palo, donde Carrillo la puso atrás y Sielva cruzó a la red.
Tenía la SD Huesca todo el partido para defender su ventaja. Y se puso el traje de faena ante un Racing de Santander de indudable potencial ofensivo. Al gran trabajo defensivo se sumó el de Dani Martín, que en su debut en liga, sacó varias manos claves para contener a su equipo. La más meritoria ya en el eterno descuento de la primera parte, permitiendo irse al vestuario con ventaja azulgrana. Pudo ser mayor, pues en el 42 se le anulaba un gol a Sergi Enrich por fuera de juego.
La reanudación trajo un jarro de agua fría para los de Oltra, pues el Racing igualaba ya en el primero de juego. Tocaba rearmarse y confiar, pero la inyección de confianza de un rival jugándose el liderato era evidente, y en el siete tras el descanso hicieron el segundo. La grada de El Sardinero se volcaba con su equipo, y a los azulgranas les tocaba la heróica.
Pudo igualar Portillo, en una buena llegada que sacó la defensa, y de esa se pasó a que Dani Martín evitara el tercero. Un correcalles peligroso ante un rival como el Racing, como demostró el tercero, en el 65.
Oltra movió el banquillo con un triple cambio, dando salida a Liberto, Enol y Julio Alonso. A modo de causa-efecto, a punto estaba Enol de rematar un centro en el área, en el que un jugador del Racing cometía mano, y con ello, penalti. Óscar Sielva no fallaba. El equipo estaba vivo.
La SD Huesca encontraba la fuerza para levantarse y encadenaba varias llegadas con peligro. Pero entonces, un nuevo golpe, este difícil de digerir, pues el árbitro sacaba unas sorpresiva roja directa a Jesús Álvarez en un balón dividido en el centro del campo.
Con uno menos y por detrás en el marcador, pero el 'No reblar' por bandera, lo intentaron los oscenses hasta el final de un añadido de 12 minutos en el que se jugó muy poco. Pero con el equipo volcado, fue el Racing el que encontró la forma de hacer la sentencia, y Mata firmó el 4-2 definitivo.