Sumó la SD Huesca un punto en El Alcoraz frente al Atlético Madrileño. Pero más que por su fruto en el casillero, el empate supuso un respaldo al trabajo de los azulgranas, que esta vez ofrecieron todo un alarde de ganas e intensidad hasta el pitido final que esta vez no tuvo recompensa.
Habló Jardiel de "alma" en la previa del encuentro. De lograr que la SD Huesca se encontrara con una versión reconocible y convincente ante su afición. Y el técnico logró inyectarle esa idea a su vestuario, que desde los primeros minutos ya dejaron claro haber hecho propósito de encerrar cualquier fantasma que pudiera despertar su última derrota en El Alcoraz.
Una falta colgada por Sielva que se paseó por el área sin encontrar rematador fue el primer aviso azulgrana, declarando sus intenciones. Porque minutos después era Pascu el que ponía el peligro, en una gran jugada individual hasta línea de fondo, pero la defensa interceptaba su pase al área, buscando a Sergi Enrich. Comenzaban minutos de gran claridad de los de Jardiel, que se asomaban al área de los rojiblancos con facilidad, pero les faltaba el último remata certero.
El filial atlético tuvo la más clara al borde del descanso. Pero se topó con los guantes de Gazzaniga, que detuvo la falta directa que lanzó David García, con pasado en el filial de la SD Huesca.
La segunda parte continúo siendo con mayor presencia azulgrana en el área rival, pero sin convertirse en el marcador. Juárez la tuvo hasta en tres ocasiones. En la segunda de ellas, llegando a enviar el balón a la red. Pero el árbitro consideró que había hecho falta al acomodarse el remate y el tanto no subió al marcador.
El argentino fue el mayor exponente de la garra y las ganas del equipo, que lo siguió intentando hasta el final. Hasta los siete de añadido el encuentro subió de intensidad, abriendose para ambos conjuntos, pero sin que esto se reflejara en el marcador.