El derbi aragonés se quedó en el Ibercaja Estadio. La SD Huesca no encontró la forma de hacerle daño a un Real Zaragoza que se adelantó pronto y lo aprovechó para controlar el juego y dejar los tres puntos sobre su césped.
En una semana marcada por el trágico fallecimiento de Jesús De Miguel, en la previa del partido se guardó un emotivo minuto de silencio. Además de pararse el juego en el 9, cuando todo el estadio rompió en aplausos, en un gesto de respeto que se repetía en todo el fútbol español.
El Zaragoza se adelantaba en el derbi aragonés, interceptando una salida de balón azulgrana para que Delgado abriera el marcador en el 23 de juego. Decantaba así el marcador tras unos primeros minutos de posesión dividida y pocas llegadas al área, pero con los locales más cómodos sobre su estadio.
No fue hasta la media hora de juego cuando fue ganando metros la SD Huesca, con varios acercamientos comandados por Douglas, que murieron en las manos del portero. Pero las más claras antes del paso por vestuarios fueron para el Real Zaragoza, que rozó el segundo en dos ocasiones, cuando se cruzaba el tiempo reglamentario de la primera parte.
Lejos de llegar la reacción tras la reaundación, en el minuto 49, el Real Zaragoza hacía el segundo, gol de Vadillo. Movió Rudé el banquillo, con un triple cambio: Mario García, Cristian Herrera y Collado.
Y parecía que el equipo quería mirar a portería contraria, con una buena contra del delantero canario que a punto estaba Sangalli de meterse en propia puerta. Pero entonces, llegaba un nuevo mazazo para las intenciones azulgranas, con la expulsión de Diego Gómez por doble amarilla.
Con un jugador menos, saltó al campo Iván Rodríguez, y aunque nuevamente pudo Cristian Herrera acortar distancias, el portero tapó las opciones de que la SD Huesca se metiera en el partido, que acabó muriendo en el 2-0 definitivo.